Búsqueda


Aurora

Aurora boreal (Imagen tomada de la red)

Busco la belleza

que se manifiesta en un millón de  formas

magia

escalofrío

la aurora boreal

y la escurridiza  línea verde del horizonte.

Busco a mi compañero de viaje

y una maletita que contenga sólo lo indispensable.

Busco amor

siempre amor

y  aquello  intelectualemocionalespiritualmente   estimulante.

Busco serenidad

el silencio que la naturaleza canta.

Busco también intensidad

arte

la luna

la mia più bella luna della notte

un cielo abierto

libre de todas esas  luces no naturales.

Busco el viento,

los mensajes que tiene por susurrarme.

Busco esa linda cabañita frente al mar

busco además la ciudad de mis ciudades.

Busco respuestas

un Gandalf que responda a cada una de mis dudas.

Busco sabiduría.

Busco…

y a veces encuentro

acaso lo pierdo

lo vuelvo a encontrar

lo suelto

lo libero

y sigo buscando.

Busco.

No sé si un día deje de hacerlo

pero sé

que  algo hermoso,

algo importante..

algo profundo…

es lo que sucede

durante mi búsqueda…

Anuncios

In pain

Una vez y otra vez y otra más recogí mis pedazos rotos y logré reconstruirlos. Hoy he vuelto a despegarme. Me quiebro. La piel se me cae en trozos. Mis ojos se desangran. De nuevo la punzada en la boca del estómago. Los músculos contenidos para no gritar.  Me falta el aire. Asfixia.  Quiero correr al glaciar más cercano. Acaso el hielo me congele el dolor…
porque la luna no puede llevárselo
ni los míos
ni los tuyos
ni esta música
ni el vino
ni el cuadro que me conmovió el alma
ni esa película italiana
ni el viaje
ni el árbol
ni el mar
ni la lluvia
ni el rayo
ni un sueño
ni el azul
ni el rojo
ni el escribir…

¿Cuándo?

Espuma

Un día.

Un día dejarás de tener el poder de cegarme de niebla

tu confusión y la mía dejarán de ser  tango  sin compás

correré en el mar, no en…

Un día el  lugar dejará de ser ese lugar que no encuentro

ese día acaso no importe el dónde

y pueda parar de buscar, buscar, buscar.

Un día el origen del miedo mostrará sus fauces puntiagudas y afiladas

las arrancaré de raíz a pesar del temblor en mi brazo.

Un día despegar  no será necesidad, sólo pasatiempo

quizá ese día logre también viajar sin equipaje.

Un día el futuro dejará de pesarme en la espalda.

Un día lograré volver a la ciudad del abismo

le pondré otro nombre

el vaivén de la marea  no arrancará mi huella de la arena

miraré de nuevo la puesta del sol

un día  descubriré -por fin-  el rayo verde en el   horizonte.

Un día dejaré de esconderme detrás de la luna.

Un día, no sé cuándo, pero un día

la espuma dejará de ser el rastro de una popa llena de nostalgia

y

me sostendré de pie, en la proa, dejando que el viento me despeine.

Entre líneas

Líneas

Me encuentro  en el espacio entrelineas de eso que susurras cada noche temeroso de la tempestad que llegue a arrebatarlo todo de tus manos, esas que sueño -casi siento-

Así que  tal vez debas leer entre líneas los signos… que pinto  para ti -luna-, que te envío a través de corrientes -marea-, que incienso  en tu habitación -canela-, que  tedigoenvozbajaaloído -música-,   que unto en tus labios -manzana-

Entonces sigue el contorno de mis líneas.

Deja la razón a un lado, descíframe…  con el instinto

Abrázame antes que la duda ahogue nuestra euforia

Hipnotízame, hipnotízame tú

arrúllame  con esas notas bajas

Y duérmeme.

Mi novio de siempre

Las islitas

Gaviota en Las Islitas (San Blás) en una tarde nublada

Mi primer encuentro con el mar  lo viví cuando tenía un mes de nacida.  Platica mi padre cómo él no tenía la intención de meterme al mar pues todos decían que era demasiado pronto, que el agua estaba fría, que era peligroso para un bebé… Mi madre veía desde la arena como  él  me llevaba en sus brazos hacia el agua y le decía “ni se te ocurra meterla”. Pero mi padre -dice- vio mi  reacción cuando se inclinó hacia la orilla e hizo que mis piecitos tocaran el agua… en ese momento supo que nada malo me pasaría y sin que mi madre se diera cuenta de repente ya estábamos adentro él y yo, disfrutando del mar… supongo que ese fue el momento en el que inició la que ha sido una gran relación-amorosa  jejejej en mi vida…  el mar es como mi novio, ese novio  de toda la vida a quien amas, y a veces no tanto, a quien dejas, con quien vuelves… pero que siempre está ahí, presente en el corazón… es algo así…

Y es que lo que he vivido junto a “él”  me ha llenado de sorpresas, de momentos majestuosos, de magia, de pasión, de intensidad… pero también de miedo y de dolor… sería muy largo platicar a qué me  refiero con todo esto… pero digamos que de las tantas y tantas veces que he estado ahí, han habido situaciones que me han hecho temer… temer realmente… a las personas… y a mi muerte… la primera vez fue como una advertencia… la segunda vez fue una cruda respuesta a mi desafío… a mi arrogancia… y cuando sentí que estaba a punto de ahogarme supe que no había aprendido lo más importante sobre mi la relación con el mar: el respeto…

No recuerdo cuándo aprendí a nadar… tal vez tenía 4 o 5 años… lo que sí recuerdo es que fueron mis padres, los dos juntos, quienes me enseñaron… aprendí sobre el agua, sobre las olas y la marea… pero no lo suficiente hasta que tuve aquellas experiencias en las que comprendí que por más que sepas nadar hay ocasiones en las que no puedes hacer nada contra ciertas corrientes y cierto tipo de olas… en fin… El océano Pacífico es un gran maestro, pero uno debe ser buen alumno, saber escucharlo, saber interpretarlo… respetarlo…  comprender  cuándo se te permite entrar en sus aguas  y sobre todo cuándo se te prohíbe… jejeje… Ahora lo sé… lo sé mejor…

Durante un tiempo  solía pasar los inviernos en Puerto Vallarta… creo que fue ahí donde el el “estatus” de relación  se convirtió en “amor subido”, jajajajaja… hice las pases con él y éste a cambio me regaló días enriquecidos por la  sal en la piel… caricias de marea suave, atardeceres interminables, saltos de ballenas, cantos de delfines, caminatas sobre la arena… que me dieron mucha paz. Luego  me moví por  otros lugares y dejé de verlo por un tiempo…

Hoy en día mi relación es serena.. menos “aventurera”… es  más de contemplación, agradecimiento y además  es-el-tiempo-de-enseñar-a-mi-sobrino-a-conocer-el-mar …

Antes, cuando iba a Mazatlán,  la ciudad natal de mi madre, no dejaba pasar la oportunidad de nadar en mar abierto… me gustaba mucho… y me sigue  gustando… pero es diferente.. ya no tengo esa sensación de ansiedad que solía  sentir por adentrarme, por ir lo más lejos posible de la orilla, como persiguiendo algo … Por ejemplo la última vez que estuve ahí fueron los últimos días del diciembre pasado… como casi siempre, fuimos a pasar el año nuevo con nuestra familia materna. En lugar de irme a nadar desenfrenadamente esta vez tuve la necesidad de simplemente contemplarlo… caminé en el malecón hasta encontrar un rinconcito tranquilo y sin turistas… entonces hice una oración muy íntima, muy profunda, de agradecimiento por el año que estaba terminando… e hice todas mis peticiones para el que estaba por comenzar… Nunca lo había hecho de esa manera… y me sentí sumamente reconfortada… escuchada…bendecida…  como si el mar nos  prometiera  un año bueno, un año mejor -que así sea-

Las Islitas (San Blás) está aproximadamente a 75 Kms. de Tepic así que es fácil ir y venir en una mañana/tarde… Yo intento llevar a mi sobrino al menos una vez por mes… a veces más, otras no se puede…

El sábado pasado fuimos mi hermana, mi madre y yo a llevarlo. A ellas dos el agua les pareció muy fría así que fui yo quién se apuntó -con gusto- a cuidarlo (aunque él ya sepa nadar no se debe dejar a un niño solo en el mar). No me desagrada el agua “fría” que en realidad es agua “no caliente”… comparada con el lago de Garda donde solía nadar en los veranos (esa sí es fría)…  tampoco le desagrada a mi sobrino,  él no se fija en la temperatura, su fuerza y energía le permiten disfrutar la playa en cualquier época del año… En fin… pasamos una mañana chidísima  los dos juntos, jugando, nadando, platicando, respondiendo las mil preguntas que me hizo sobre la posibilidad de que llegara un tiburón, una ballena, un pez espada y un montón de cosas más… jajajajaj… finalmente se tranquilizó cuando le dije que esos animales “están más allá de los cerros  que ves allá enfrente y aquí no llegan”, seguimos jugando…

Más tarde el cielo se cubrió de nubes y nos salimos a comer.

Todo fue muy lindo, como de costumbre, sólo que esta vez hubo algo que llenó el momento de magia. Después de comer  estaba de pie en la arena, de frente al mar, cuando una gaviota se acercó…. entonces fui a tomar un poco del pescado que había sobrado de nuestra comida y comencé a lanzarle pedazos pequeñitos al ave… ésta comenzó a volar emocionada hacia mí, sin acercarse demasiado… logró tomar al vuelo la mayoría de las bolitasdepescado pero otras las recogió de la arena o incluso del agua… En ese momento recordé que hace muchos años estando en una discoteca pasaron un video de un pájaro, no era un ave real sino una animación hecha por computadora… yo en aquel momento pensé: esto es patético… nunca se podrá igualar una animación a la belleza en vivo de un ave… Ok, ese pensamiento me llegó mientras alimentaba a la gaviota… y me sentí realmente afortunada de estar  ahí, con ella… interactuando de alguna manera con ese ser libre, maravilloso… Lo mejor de todo fue cuando ella se alzó por última vez agitando  las alas como en cámara lenta… mirándome desde lo alto… fueron 3 segundos que parecieron suspenderse en el tiempo… sentí la belleza manifestándose ante mi, como un regalo… como un agradecimiento por el pescado que le estaba dando… Después llegó mi sobrino y juntos la observamos partir… Fue hermoso…

En fin… esas son cosas que suceden en el mar… ¿dónde más?…  Quiero disfrutar la relación que tengo con él en este momento, jejeje…   seguir conociéndolo… seguir amándolo… y sobre todo aprender de esta nueva relación que tengo con él… en la que ya no necesito entrar, nadar y nadar para sentirlo cerca, o para sentir que soy parte de él, que él es parte de mi… Que así sea…

Belleza

Descubrir la bella del mundo…

Como cuando era niña…
me tumbaba sobre el pasto
a observar como el viento barría los altos árboles del cielo
y las nubes formaban el vuelo de dragones.

Como cuando era muy joven
y retaba las olas sin saber lo que era el miedo…
nadaba más allá de la gente que jugaba en la orilla,
traspasaba escolleras, rompeolas
intentando alcanzar la línea verde del horizonte.

Como cuando me llevaste a conocer la nieve…
me hundí en ella de un salto…
tú reías con nostalgia
pues no recordabas la primera vez que la sentiste

Como cuando vi  la luz del amor en los ojos de ese niño
que nació del vientre de mi hermana
y  amé al instante con ese amor que no se acaba.

Como cuando encuentro en el espejo
la belleza de mi ángel a través de mi sonrisa…
en días serenos… como éste…como esta música… para todos nosotros…

La ola

El agua transparente y relajada favorecían los ánimos para intentarlo una vez más. En las últimas venidas a la playa no había logrado hacerlo avanzar, perder el miedo –  a ese punto no era cuestión de técnica,  se trataba sólo de temor.

-Patalea Lalo, patalea, eso, muy bien. Ahora te voy a soltar eh, tienes qué…

-¡no! no me sueltes, aquí no toco

-Si, si alcanzas a pisar, mira,  además yo estaré junto a ti, no te preocupes.

-No, mejor vamos más a lo bajito

-ok per camínale

No tardó en tomarlo de la mano cuando un rugido la hizo voltear. Una inesperada ola se alzó enorme  a pocos  metros de distancia. Lo único que su instinto y agilidad le permitieron hacer fue jalar   a Lalito  hacia ella  y envolverlo en su abrazo. El agua le estalló en la espalda y al caer el pequeño se le fue de las manos.

Blanca se recuperó de un salto y vio como Lalo era arrastrado hacia la orilla -¡Nada Lalo, nada! le gritaba mientras corría hacia él. La corriente era mucho más rápida y en un momento  lo perdió de vista. ¡Arriba arriba!.

Sus movimientos en el mar  nunca habían sido más veloces pero no lograba verlo, no sabía a donde lanzarse a buscarlo, el agua era ahora  batida, turbia.   Un golpe de pánico en el estómago.   Todo pasó en segundos,   esos eternos segundos en los que Blanca sintió que todo se detenía, todo excepto la espuma burbujeante en la que Lalo tenía que salir  en cualquier instante.

De repente Lalo sacó la cabeza de un brinco. ¡Lalo Lalito, estás bien? -Si, dijo después de unas fuertes tosidas. Me revolcó la ola, dijo echándose a reír, quizá por los nervios, quizá porque  acababa de vivir su primera experiencia extrema.  -Pero que susto, mi amor, dijo abrazándolo. Jajajajaja, Blanca no pudo más que reir, de no hacerlo se pondría a llorar como loca y no querría que Lalo la viera hacerlo.

-¿Ahora si nadamos?, dijo él después de recuperarse unos minutos.

-¿quieres de veras? mejor ya nos salimos

-Pero ya sé nadar,  ¿no me viste?

-Mmmm… si, tienes razón, ya te vi nadar.

Esa fue la única ola amenazante. Después todo volvió a la calma.

-El que llegue primero a la orilla ¿sale? a las tres. Uno, dos, tres.

Blanca dejó que Lalo avanzara el primer metro y luego nadó tras él,  sin perderlo un segundo  de vista, y por supuesto  dejándose ganar.