Full moon

Luna

(Imagen de la red)

Limpió el cristal empañado de vapor y  entonces pudo ver la luna. La tomó con su mano derecha y la colocó en el aria de G.Puccini …  en el jabón de miel y almendras… en la esponja que recorrió su piel…  en las gotas de agua caliente… en la toalla que la envolvió…  en la secadora-de-pelo.

Se metió a la cama llevándola consigo. La puso entre las páginas del libro… en la crema para manos…en el cuadernillo de apuntes…  debajo de su almohada… sobre el edredón de plumas…

Pero la luna, con su contundente voluntad propia, eligió el   lugar… se deslizó entonces hacia abajo hasta llegar en medio de sus piernas, y ahí pasó toda la noche.

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La última palabra

Después de largos días, meses, años sin verse,  de pie frente a frente.  Tobía  intentando descifrar esos  signos  ya no reconocidos en el rostro de Lisa, dice:

– He leído tus escritos

-¿Cuáles?

-Todos

– ¿Absolutamente todos?

-Sí, todos

– … Entonces ahora sabes bien lo que he vivido y  cómo me he sentido…   lo que pienso… lo que siento…

Tobía se acercó a ella intentando besarla. Lisa hizo un ligero movimiento evitando el contacto de labios. El beso de Tobía se desvaneció en su mejilla como niebla arrasada por el viento.

– ¿Podemos hablar?

– Yo ya lo hice. No tengo nada más qué decir … sólo adiós.

Y se fue, temblorosa, tomando un respiro que le permitiera no girarse  a ver si él  seguía ahí mirando su partida, si se marchaba en sentido opuesto, o si corría hacia ella.

Las brujas de Maz (II)

Flores

-Sí, estaba muy preocupada por la situación de tu tía pero ya no lo estoy, ¿sabes por qué?

-¿Por qué?

– Pues te voy a platicar porque tu sí crees en estas cosas. Resulta que  el martes pasado  estaba en la cocina lavando unos platos, pensando, dándole vueltas al asunto  y comencé a pedir por tu tía. En eso alzo la vista y veo por la ventana la buganvilia que está en la esquinita del patio, ¡ay   pues estaba llena pero llena de flores!… imagínate que no había espacio para las hojas verdes, era todo un tapiz moradito.  Nunca la había visto así tan repleta, y, que yo recuerde horas antes no estaba así, era como si de repente le hubieran brotado el montón de floresitas.

-¿Órale, y qué pasó?

– Pues yo inmediatamente pensé que eso era cosa de tu abuela y entonces le dije “mami, hazme saber que eres tú, que eres tú diciéndome que todo estará bien, que Karla va a encontrar trabajo pronto y que va a salir adelante de la depresión.

-Ay tía, yo  creo que sí era mi abuela porque le encantaban las flores, ¿verdad?

-Si hija, ¡adoraba las flores!. Bueno pues esa tarde fui a visitar a Karla y ¿qué crees que me dijo? ¡que consiguió una entrevista en el hotel El Cerro!,  parece que andan buscando a alguien con su perfil.

-No inventes, ¿en serio?

– Si… y ¿sabes qué? sé que le va a ir bien… no sé por qué… estoy tan tranquila… siento que mi mami se hará cargo de todo.

– No dudo que eso era lo que quería decirte mi abue,  tía.

– Tampoco yo… no tengo la menor duda.

No es difícil imaginar el final de esta historia… Sí, así es… Karla, a pesar de su edad y de las pocas posibilidades de trabajo que le pronosticaba la mala situación laboral del lugar, fue aceptada,  ya está trabajando y su estado anímico mejora día con día.

Tesis sobre el instinto

Después de leer los artículos  sobre “el instinto” trató de organizar sus ideas y escribió lo que sería el outline preliminar de su investigación:

La razón está por encima del instinto

El ser social debe controlar el instinto 

…a diferencia de los animales que no reprimen  el instinto 

El intelecto es la herramienta del hombre civilizado. Primitivo es el instinto. 

Sin embargo  esa noche  bajo la regadera,  mientras se  relajaba  sintiendo la calidez de las gotas desinhibidas en su cuerpo, un rayo traspasó el cristal  de la ventana y al voltear un intenso brillo  esférico  le iluminó los ojos, el rostro,  la piel.  Ella, deslumbrada, separó los labios y no pudo más que aullar… aullar… aullar.

El lugar

La noche destapa el  libro de nuestra historia y  lo tinta de luna

Mi sueño es el lugar donde finalmente te encuentro

Ahí tu rostro tiene un rostro -me gusta

Descubro la forma de tus manos. Son grandes y delgadas -sus  venas se erizan cuando las toco.

Descifras mi laberinto

 me poetizo

Acerco  los labios a tu oído y digo…

Me escuchas, me miras  -Yo te leo el ansia en los ojos

ansia por saberme – tal como tus dedos saben   la textura de un durazno.

Sonríes. Me abro

y te agradezco

te agradecen mis piernas

la curva de mi cadera

la línea de mi espalda

el vértice de mi cuello

la libertad de mis cabellos

la punta de mi lengua

y mis dientes -que descubren en tu piel el punto entre el placer y el dolor.

Y entonces despierto con el cuerpo tembloroso   y la mente confundida

Ya no estás.  Pero sé donde encontrarte.

Las brujas de Maz (I)

-Fuiste tú, ¿verdad?

-¿Yo qué? ¿Qué tienes, por qué estás llorando?

-Acabo de hablar con Mau. No le ha ido bien, nada bien.

– Yo solamente…

-¿Lo maldijiste?

-Mmm… sí… sí lo hice

-¿Pero por qué? ¿no entiendes que yo no puedo ser feliz si él está mal?

-No pude evitarlo. Estoy muy molesta por lo que te hizo

-Pero a mi no me  hizo nada, ¡al contrario!

-Es que estás ciega, ¿no ves todo el daño que te ha causado?

– El único daño que ha hecho es el que se ha provocado a sí mismo, no lo entiendes, yo estoy bien, pero necesito que él también lo esté, quiero que lo perdones, que lo bendigas y  que pidas por él

– Puedo perdonarlo pero no puedo pedir por él

-Tienes que hacerlo, es la única manera en la que podrás contrarrestar la mala onda que le echaste… yo no tengo tu poder…

Miranda bajó la mirada aceptando su error. -Eres tan poderosa como yo, pero aun más, porque lo amas, dijo tomando las manos de Patricia quien en ese momento dejó de llorar. Entonces las dos comenzaron a orar al unísono.

Preguntas

Imagen: "Todavía me quedan los insomnios"  de Fernando Cabral. Técnica: Tinta china sobre papel

Imagen: “Todavía me quedan los insomnios” de Fernando Cabral.
Técnica: Tinta china sobre papel

El monstruo es un signo de interrogación. Una pregunta  rotunda, inflexible que la desgarra.

Ella enfrenta la duda,  enfila su espada y la hace pedazos… trozos  que reviven en otras  preguntas. Lucha, las responde pero  esas cuestiones la llevan a más y más interrogantes. No logra controlarlas,   apenas soluciona  una   y otras  crecen de forma exponencial. El ruido en su cabeza es insoportable. Enloquece.

Caída en el abismo se abraza a las piernas y apoya  el rostro en sus  rodillas. Cierra los ojos.

En su desesperación pide ayuda intentando  -por instinto-   evocar imágenes, aromas,  sonidos, tactos que silencien esas voces  -los ecos del miedo.

Entonces un portal se abre y a su mente arriban

los colores de Matisse -Respira

Aurora boreal – profundamente respira

La voz  de  Bowie -solloza

“A caballo Tarumba, hasta el vertedero del sol” de Sabines – grita

El requinto de Gilmour – llora

Extracto de café -suspira

Canto de ballenas -escalofrío

Abrazo de árbol – extiende su cuerpo

Destello verde  sobre el mar  – abre los ojos

“Se una notte d’inverno un viaggiatore”  de Calvino – alza la mirada

Un niño en bicicleta porta a E.T hacia la luna – limpia sus lágrimas

One day at a time… se concede

Susurro del ángel  -sonríe

Y se levanta.

No más preguntas esta noche.