El día del colapso

Imagina que todas las lágrimas que no pudiste llorar  todo ese tiempo se colapsaran de golpe en tus ojos provocando un huracán.
Imagina que todas las dudas que te hicieron temblar   te cegaran de niebla en un instante.
Imagina que las obsesiones contra las que luchaste tanto y tanto se rebelaran todas contra ti torturándote el sentido.
Imagina que el destino fuera esa  decisón vital que debes tomar justo en ese momento… en el que cada uno de tus miedos recurrentes te patean en el suelo…Tú  intentas liberarte  pero no hay luna, ni mar, ni norte, ni duende, ni árbol, ni poesía, ni tú… porque ese  tú es un ser que no logras distinguir.
Imagina…
Y si embargo…  nada termina… mientras haya aliento.

Las brujas de Maz (III)

Miranda se paró frente al espejo y vio con horror cómo  sin poder hacer nada la piel de  su rostro se caía lentamente  en pedazos hasta quedar éste  descubierto, al rojo vivo. Gritó.

Eran las 4:00 a.m.  cuando se despertó empapada en sudor, agitada y  nerviosa.  Fue a la cocina y tomó un poco de agua mientras se repetía “es sólo un sueño… es sólo un sueño”, pero nunca había tenido uno así y el no poder interpretarlo la lleno de inquietud.

Se dirigió a la sala, donde tenía su nicho de ángeles y velas. Las prendió todas, se sentó al lado, cerro los ojos  y comenzó a respirar profundamente… inhalando, exhalando con lentitud mientras intentaba  visualizar a sus seres queridos envueltos en una luz rosa… pero no pudo… por más que intentó el color se tornaba opaco… gris… obscuro…

Un sonido la hizo abrir los ojos y casi pudo ver la ráfaga de viento irrumpir  por  el semi-abierto   de la ventana hasta el nicho. Las velas se apagaron.  Miranda sintió un miedo intenso que quiso distraer  despertando a su esposo para hablar de ello  y acaso tranquilizarse con los argumentos  lógicos que él seguramente le daría para  explicarle que no había de qué preocuparse.

-Roberto, Roberto, tuve una pesadilla…

Roberto no terminaba de despertarse cuando sonó el teléfono. Miranda sintió una punzada en el estómago y no se atrevió a responder hasta el cuarto ring. Cuando contestó  escuchó la voz de Karla entrecortada -Miran…… y antes que terminara la palabra… Miranda comenzó a llorar.

Since you…

Paraíso en algún lugar del mar de Nayarit

Paraíso en algún lugar del mar de Nayarit

Since you’re part of my life

I can’t breath

I can’t think

I can’t concentrate

I don’t do the daily things I’m supposed to do

I feel every  thrill  in the pit of my stomach

I can’t eat

I can’t sleep

I’m wide awake waiting for  a sign of yours  -and time slowly hurts if it doesn’t come to me

But..

since you’re part of my life

I feel it all

and all inspires me

Everything I see becomes poetry

I  live in ecstasy

Since you’re part of my life I’m not the same

I wonder if you…

Todos duermen

Noche

La noche duerme…

Duermen mi pequeño,  mis padres, mis hermanos

mis amigos, mis vecinos, los borrachos

y los enamorados que cantan serenatas

Duermen  los pájaros, las luciérnagas, los gatos del barrio.

Duermen los seres de la noche…

Los hombres lobo duermen

-como duermen las sirenas, los dragones, unicornios

los vampiros a sus tumbas vuelven.

Duermen los fantasmas, cansados de asediarme

las sombras del terror -que bueno- duermen.

También duerme tu sonrisa y las flores que te envuelven…

El rocío… la brisa… la marea…

Duerme la luna  – se ha ido, sin aviso

Duermen:

Los árboles del parque, la pista donde corro, la ciudad entera.

Los cerros esta noche no  vigilan, duermen

las olas, el viento, los incendios, la niebla

duermen mis ansias  de dormir  y despertar sin  pasado, sin  futuro…

Duerme mi ángel  ¡mi ángel también duerme!

Todos… esta noche… duermen…

todos… duermen todos, absolutamente…

Pero yo…

Full moon

Luna

(Imagen de la red)

Limpió el cristal empañado de vapor y  entonces pudo ver la luna. La tomó con su mano derecha y la colocó en el aria de G.Puccini …  en el jabón de miel y almendras… en la esponja que recorrió su piel…  en las gotas de agua caliente… en la toalla que la envolvió…  en la secadora-de-pelo.

Se metió a la cama llevándola consigo. La puso entre las páginas del libro… en la crema para manos…en el cuadernillo de apuntes…  debajo de su almohada… sobre el edredón de plumas…

Pero la luna, con su contundente voluntad propia, eligió el   lugar… se deslizó entonces hacia abajo hasta llegar en medio de sus piernas, y ahí pasó toda la noche.

Naufragio

Cuántos años te llevó hacer las paces contigo mismo

mientras yo naufragaba entre olas  mar abierto.

Y ahora llegas y dices que ves en mis ojos las estrellas

esas que te guiaron al camino de tu verdad…

Pero yo…  hoy  puedo sólo mirar hacia la luna… y tú ahí ya no estás…