Jaime Sabines

En días de tormenta… en los que no puedo pensar con claridad, en los que no logro  explicarlo, ni escribir, ni llorar… encuentro en la poesía una puerta  que me conduce a un lugar mejor, lejos del miedo…  hoy leí un poema de Matias Bugallo y  algo en su intensidad, su honestidad y su belleza  me hizo recordar a mi querido   Jaime Sabines… ese  poeta maravilloso que solía leer con pasión en mi juventud temprana… y vino a mí  el recuerdo     esa sensación reconfortante  que solía experimentar al   imaginar  que en el mundo existía  alguien cuyas letras definían algo de mi propio sentir, algo de mi vivir… era increíble el que mis emociones encontraran una  imagen    a través de las palabras de otro -él, el poeta, mi poeta. El tiempo pasó y dejé de leer poesía en igual medida, posiblemente porque me enfoqué en otros géneros de  literatura… tal vez porque no  volví a sentir esa empatía con  poemas de otros… quizá porque algo cambió en mi…

Fue hasta hace poco, cuando comencé a leer  sus  blogs (si amigos, sus blogs), que renació mi amor por la lectura de poemas… hoy las palabras de Mati me trasladaron a esas tardes en la que bajo el cobijo de un árbol me conmovía profundamente con las palabras de Jaime Sabines… de quien no diré más pues deseo que lo conozcan -quienes no saben de él-  a través de sus palabras,  ¿de qué otra forma? …

Si intentara decidir con detalle   qué poemas mostrarles no terminaría pues serían muchos, muchísimos… entonces elegí poner los 3 primeros que recordé  espontáneamente… los tres hermosos, los tres especiales…  los comparto con todos ustedes  con profundo cariño, esperando los hagan vibrar, como a mi.

“NO ES QUE MUERA DE AMOR”

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

________

“A CABALLO”

A caballo, Tarumba,
hay que montar a caballo
para recorrer este país,
para conocer a tu mujer,
para desear a la que deseas,
para abrir el hoyo de tu muerte,
para levantar tu resurrección.
A caballo tus ojos,
el salmo de tus ojos,
el sueño de tus piernas cansadas.
A caballo en el territorio de la malaria,
tiempo enfermo,
hembra caliente,
risa a gotas.
A donde llegan noticias de vírgenes,
periódicos con santos,
y telegramas de corazones deportivos como una
bandera.
A caballo, Tarumba, sobre el río,
sobre la laja de agua, la vigilia,
la hoja frágil del sueño
(cuando tus manos se despiertan con nalgas),
y el vidrio de la muerte en el que miras
tu corazón pequeño.
A caballo, Tarumba,
hasta el vertedero del sol.

____________

“NO ES NADA DE TU CUERPO”

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

__________

Y  “LOS AMOROSOS”…   uno de sus más especiales  poemas, en su propia voz.

Te extraño, Jaime.

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20 pensamientos en “Jaime Sabines

  1. Gracias, Zuri por traerme este descubrimiento.
    Adjuntar el vídeo ha dado otra perspectiva, una voz que se te hace difícil no olvidar, más sabiendo que lee uno de sus maravillosos poemas.
    Un besote.

    • Gracias Gema!!!! me paree que Jaime no es tan conocido en el extranjero como lo es Octavio Paz, o José Emilio Pacheco… pero en México Sabines es un poeta muy querido porque su poesía le puede llegar a todo aquel enamorado, apasionado, por el amor y por la vida… En Sabines uno encuentra una identificación de las propias emociones: la alegría, la tristeza, la soledad, el enamoramiento… es maravilloso… ojalá leas más de él, pues es precioso… y si… su voz es cálida como su poesía… Un abrazo Gemita

  2. No se puede pedir una presentación mejor. Aunque comento, en tren de confesiones, que me llevo las poesías para todos los días de la vida, también los soleados y los ventosos y los calmos.
    Un gran abrazo.

  3. Zuri, te voy a poner yo uno de mis preferidos…

    La luna se puede tomar a cucharadas
    o como una cápsula cada dos horas.
    Es buena como hipnótico y sedante
    y también alivia
    a los que se han intoxicado de filosofía
    Un pedazo de luna en el bolsillo
    es mejor amuleto que la pata de conejo:
    sirve para encontrar a quien se ama,
    y para alejar a los médicos y las clínicas.
    Se puede dar de postre a los niños
    cuando no se han dormido,
    y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
    ayudan a bien morir
    Pon una hoja tierna de la luna
    debajo de tu almohada
    y mirarás lo que quieras ver.
    Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
    para cuando te ahogues,
    y dale la llave de la luna
    a los presos y a los desencantados.
    Para los condenados a muerte
    y para los condenados a vida
    no hay mejor estimulante que la luna
    en dosis precisas y controladas.

    j.sabines

    me gusta mucho tu blog 🙂

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