La cura

Imagen: “La Medicina” (Dibujo a tinta de Fernando Cabral)

“No quiero ser tu medicina”, dijo Roberto   después de un largo diálogo sobre su cuestionable  futuro juntos

Al caer  la noche  Emma  escribió:

“Comprendo que deseas que no dependa de nadie para estar bien, sólo de mi misma. Entiendo también que por considerarme fuerte e independiente no me chiqueas ni te sensibilizan  mis caídas al abismo. Sé que quieres que recoja mis pedazos  rotos y me levante sin ayuda. Asimilo  que ésta es tu extraña manera de cuidarme. Yo  no quería   que fueras mi medicina, no lo eres.   Sé que puedo hacerlo por mi misma y lo estoy haciendo… así que  me voy a donde no caiga en la tentación de  tomar un poco de tu fuerza”

Años más tarde, estando sus alas sanando y a punto de vuelo,  apareció Franz y le dijo “quiero ser tu medicina “. Entonces Emma  voló hacia él y se cobijó en el  abrazo cálido donde sintió un profundo deseo de  permanecer ahí indefinidamente.

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De lunas y lluvias

Algunos… de luna roja y marea alta. Tempestad, ruido, disturbio.

Otros, como hoy,   pasan  sutilmente frente a la ventana empañada de  lluvia  mientras bebo el extracto del café que cura las penas y escucho este rock progresivo que me hace escribir, crear, desear.

Círculos

La gente habla de lo importante de cerrar círculos…  Para mi no es fácil. Me es difícil dejar atrás lugares, historias, relaciones, recuerdos…

Mi corazón acurruca sentimientos que parecieran invisibles, inexistentes, hasta el momento en que una imagen, un aroma, una sensación los hace resurgir impetuosos, a pesar de todo… Creo haber cicatrizado heridas y éstas se abren una y otra vez.  Pienso haber superado   miedos y de repente los monstruos reaparecen.

¿Qué se necesita para darle vuelta a la última hoja de un libro?  ¿Paciencia, tiempo, fuerza, voluntad?

Ha pasado tiempo, he sido fuerte, paciente, he intentado de muchas formas  cerrar mis círculos… y sigo dibujando espirales…

Seguramente existen  personas para quienes sea sencillo lograrlo… está claro que no soy una de ellas  así que tal vez no deba esforzarme tanto en no dar marcha atrás,  quizá no deba inquietarme si no consigo olvidar, si duele y vuelve a doler… creo que debo aprender a vivir con todo lo que se manifiesta claramente en mi interior, y también con lo que no interpreto sencillamente.

Fluir es lo que deseo… concluya o no  los capítulos que se supone tengo que terminar… necesito dejarme ir un poco, con la esperanza, que en el  camino logre encontrar eso que estoy buscando…

Protección

Hoy hay luna llena, dijeron.

Corre a casa y toma tus  precauciones:

vestimenta negra, sombrero y gafas

Si sales no  voltees,   no la mires

y lo más importante:    no dejes que te encuentre

si lo hace  podrá eclipsar  tu calma, enajenar tu voluntad,  encender la flama.

Ella  no quiso escuchar y corrió hacia el  lago del bosque.  Nadó desnuda en aguas de plata. Bailó y  cantó, alzó los brazos. Gritó.   Contempló el cielo   hasta quedarse dormida al abrigo de un árbol.

Cuando la encontraron  al día siguiente su  piel aun destellaba  chispas transparentes.  Sus ojos abiertos fijaban sin parpadear un punto en el horizonte. Sonrió ligeramente   sin decir una palabra.

Desde entonces cuando hay luna, tienen que sujetarla a la cama, vestida de negro, con sombrero y gafas, pero aunque atado esté su cuerpo ella cierra los ojos y vuela.

Revelación de luna

La luna supo el momento en el que Blanca rompió su vínculo  emocional con Luis cuando éste, ignorando el  poema astral,      le besó el cuello y ella mirando a lo alto   lo único que deseó fue  perderse en aquel  pálido resplandor que a su vez la observaba  prometiéndole  pasión eterna.

Alas

Mientras pintas las alas que me has dado te contemplo de pie, frente al lienzo,   observo  y  me bebo   el perfil de tu rostro

… y  entonces  re-defino   el término sensualidad

… y entonces  recreo la sensación escalofriante

 el temblor de mis piernas

la despiadada invasión  del deseo, esa que despierta -como rayo-  lo que duerme…

… y entonces re-descubro de qué estoy hecha