La ola

El agua transparente y relajada favorecían los ánimos para intentarlo una vez más. En las últimas venidas a la playa no había logrado hacerlo avanzar, perder el miedo –  a ese punto no era cuestión de técnica,  se trataba sólo de temor.

-Patalea Lalo, patalea, eso, muy bien. Ahora te voy a soltar eh, tienes qué…

-¡no! no me sueltes, aquí no toco

-Si, si alcanzas a pisar, mira,  además yo estaré junto a ti, no te preocupes.

-No, mejor vamos más a lo bajito

-ok per camínale

No tardó en tomarlo de la mano cuando un rugido la hizo voltear. Una inesperada ola se alzó enorme  a pocos  metros de distancia. Lo único que su instinto y agilidad le permitieron hacer fue jalar   a Lalito  hacia ella  y envolverlo en su abrazo. El agua le estalló en la espalda y al caer el pequeño se le fue de las manos.

Blanca se recuperó de un salto y vio como Lalo era arrastrado hacia la orilla -¡Nada Lalo, nada! le gritaba mientras corría hacia él. La corriente era mucho más rápida y en un momento  lo perdió de vista. ¡Arriba arriba!.

Sus movimientos en el mar  nunca habían sido más veloces pero no lograba verlo, no sabía a donde lanzarse a buscarlo, el agua era ahora  batida, turbia.   Un golpe de pánico en el estómago.   Todo pasó en segundos,   esos eternos segundos en los que Blanca sintió que todo se detenía, todo excepto la espuma burbujeante en la que Lalo tenía que salir  en cualquier instante.

De repente Lalo sacó la cabeza de un brinco. ¡Lalo Lalito, estás bien? -Si, dijo después de unas fuertes tosidas. Me revolcó la ola, dijo echándose a reír, quizá por los nervios, quizá porque  acababa de vivir su primera experiencia extrema.  -Pero que susto, mi amor, dijo abrazándolo. Jajajajaja, Blanca no pudo más que reir, de no hacerlo se pondría a llorar como loca y no querría que Lalo la viera hacerlo.

-¿Ahora si nadamos?, dijo él después de recuperarse unos minutos.

-¿quieres de veras? mejor ya nos salimos

-Pero ya sé nadar,  ¿no me viste?

-Mmmm… si, tienes razón, ya te vi nadar.

Esa fue la única ola amenazante. Después todo volvió a la calma.

-El que llegue primero a la orilla ¿sale? a las tres. Uno, dos, tres.

Blanca dejó que Lalo avanzara el primer metro y luego nadó tras él,  sin perderlo un segundo  de vista, y por supuesto  dejándose ganar.

 

Anuncios

8 pensamientos en “La ola

  1. Por un momento se me hizo un nudo en el estómago jejeje. ¿Son relatos autoconclusivos o parte de algo más grande? Tienes una manera de relatar muy amena y seguro que si escribieras un cuento más largo tendría éxito.

  2. ¡¡Nacho!! ¿sabes? hasta hoy sólo he podido, o sólo he intentado escribir sobre cosas que conozco, que he vivido o que he observado profundamente. No sé si tenga la capacidad de inventarme emociones si yo misma no las he sentido… respecto a las historias se me pueden ocurrir diversas situaciones pero no me saben igual si yo misma no he sido parte -al menos un pedazo- de la historia, de la experiencia, del sentir… las experiencias con el mar las conozco bien… jejejeje… así que creo que eso responde a tu pregunta. Gracias querido amigo, por tus comentarios, siempre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s