¿Meditación?

Las  pocas veces que he intentado meditar, a través de grabaciones de meditaciones guiadas mis pensamientos han salido disparados como locos impidiéndome concentrarme en la voz que conduce el  proceso. No fueron experiencias tan gratas como hubiera esperado  o como me las han platicado mis amigos quienes meditan frecuentemente. Sin embargo hace tiempo leí las palabras de una norteamericana que hablaba de su experiencia al respecto. Ella decía que después de haber intentado sin éxito diversas  formas de meditación descubrió que corriendo era la única manera de lograrlo.

A mi me sucede algo parecido, y no sólo corriendo, también caminando, nadando, yendo en bicicleta.  He comprendido que dicha cavilación no tiene que darse necesariamente como lo realizan  quienes practican la yoga,   budismo,  etc.  (en un lugar tranquilo, con respiraciones, etc).  En lo personal me parece que he alcanzado ciertos estados de sentir,  de  percepción,  de conciencia,  en movimiento  con un ritmo constante, rodeada de elementos hermosos como son los árboles, el cielo abierto,  los cerros, y sobre todo y fundamentalmente a solas, tal vez es por eso que me gusta correr en lugares donde casi no hay nadie. Cuando lo hago en grupo  la experiencia es totalmente diferente, linda también pero no tan profunda ni especial.

Ayer por ejemplo fui  después de varios meses al parque de la ciudad que había estado en remodelación.  Quería ver  a mis compañeros del grupo de corredores así que me incluí e intenté seguirles el paso aunque ellos son más veloces…  había tal cantidad de personas jugando, caminando  por doquier que me fue muy difícil concentrarme en la música que suelo escuchar, en mi respiración, en lo que siento físicamente, y especialmente  en mis pensamientos…  no logré dar las vueltas que normalmente  hago. Me sentí engentada.  Lo bueno de todo es que pude saludar al grupo y darme cuenta de las mejorías que tiene el parque después de su rehabilitacion.

Hoy quise recordarme, a través de estas líneas, el motivo por el que corro… no pretendo alcanzar el paso rápido  de los demás, competir o  superar mis límites. No me interesa tener un cuerpo marcadísimo o adquirir una condición física tremenda. Me gusta correr porque me interioriza aun más, porque cuando alcanzo ciertos kilómetros logro sensaciones físicas maravillosas, porque la percepción de mi mundo exterior es sumamente  intensa cuando el viento roza mi piel  y también algo muy importante:  mientras corro mis pensamientos se serenan al punto en el que puedo tener un poco más control sobre ellos. Corriendo también me inspiro, me llegan ideas, me motivo. Es por eso que la próxima vez iré a  la pista de antes, donde normalmente soy la única que trota  a esas horas, aunque de vueltas y vueltas una y otra vez  como  mecánicamente… no lo es…  por más físico que sea el ejercicio,  es en realidad un profundo viaje interior.

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14 pensamientos en “¿Meditación?

  1. Ya sabes que a mí me ocurre igual, nadando sobre todo. Y ahora, con dos hijos pequeños, muerto de sueño, reservo un rato a última hora del día para “meditar” y sacar cosas en claro. Es necesario. Si no, te conviertes en una olla que no libera presión jamás, y ya sabes lo que pasa entonces…
    Muy profundo tu texto, y un auténtico placer leerte, como siempre.
    Abrazo!

  2. La meditación es algo tan abierto que desde muchísimo tiempo nos han instruido este arte con un cánon muy fijo para su práctica. Según nuestra personalidad, meditamos de formas diferentes e incluso con mayores resultados en poco tiempo cada vez que nos alejemos del ‘estándar’.
    En mi caso, mi meditación siempre tiene que tener un mínimo requisito: la naturaleza. Siempre tengo que estar rodeado de ella y practicar alguna acción mecánica (pasear, cortar leña, cuidar un huerto, etc), ahí es cuando mi meditación se dispara y noto como ese lado de mi ser adopta una velocidades increíbles y puedo incluso percibir como todo se va poniendo en orden.
    A veces (o incluso la mayoría de veces, según mi experiencia) salirse de los cánones establecidos, solo conociendo el significado de una palabra y con mucha curiosidad puedes llegar a realizar acciones o artes como menos lo esperas, sin pararse a pensar si lo haces como ‘debe hacerse’.
    Saludos y feliz meditación,

    • Hola Carlo, gracias por tus palabras!!! me gusta mucho lo que dices.sobre la meditación y sobre el salirse de los cánones. Me llama la atención el que cortes leña. Vives cerca del bosque, las montañas o algo así? 🙂

      • Pues intento explicar lo que siento con lo poco que me dejan las palabras, gracias por entenderlo 🙂
        Pues vivo en ciudad, la verdad sea dicha, en una zona cerca de la montaña, en la cual paseo con mi novia muy a menudo. Lo de cortar leña lo suelo hacer siempre que me voy fuera en una casa de unos familiar artesano.
        A mi me sirven esas actividades pero cada uno es diferente a los demás y nos pueden llegar a funcionar diferentes maneras. El resumen seria, conócete y meditate. Saludos!

  3. Hola, Zuri.
    Me han gustado mucho tus tres entradas de la serie “corriendo”, y me ha llamado la atención lo que dices en esta sobre la meditación. Yo nunca he practicado la meditación tal cual (creo) pero sí he tenido alguna vez la sensación de que andando en bicicleta en solitario (corriendo supongo que también, pero yo soy más ciclista que corredor) se puede llegar y de hecho se llega a ese estado (si es que no estoy equivocado respecto a lo que es la meditación, que también podría ser el caso). Hace unos meses publiqué en el blog una crónica ciclista, quizás un poco larga y tediosa, en la que hablaba un poco de ello. Por si te interesa, está aquí: http://artefloralpararrumiantes.wordpress.com/2014/05/09/trabajos-de-primavera-ii-los-palomares-vacios/

    • Muchas gracias por leerme y comentar!! si, creo que también andando en bicicleta puedes llegar a un estado muy especial en el que las ideas fluyen con claridad… como si todo tuviera sentido… eso me sucede cuando voy en bici… tal vez si sea una forma de meditación… voy a leer tu entrada!! Un abrazo

  4. Te entiendo aunque no corro pero sí camino y también entiendo muy bien la sensación de estar engentada ( me ha encantado la palabra) y la necesidad de estar sola para poder pensar o dejar de hacerlo, según el caso. La meditación andando existe, hay monjes budistas que la practican pero no hace falta ser monje ni budista. Un saludo, Zuri.

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