Musgo verde

Cuando era niña me daba asco pisar las rocas lamosas del mar o del río.  Ni siquiera mi curiosidad infantil me motivaba a descubrir cómo era, de qué estaba hecha tal cubierta resbalosa, pelosa que yacía en el fondo del agua. La evitaba y  permanecía  el tiempo posible nadando o flotando para que mis pies no la tocaran.

Hace poco paseaba en un parque junto a mi sobrinito. Era  medio día pero estaba nublado así que la tenue  luminosidad que se colaba entre hojas y ramas  provocaba un brillo particular sobre cada uno de los elementos vivos del lugar como si éstos se encontraran en estado de reposo, de serenidad. De repente  llamó mi atención un color que sobresalía … era una tonalidad verde radiante, intensa, casi fosforescente que se desprendía del suelo. Mira qué hermoso, le dije. ¿Qué es?  me preguntó. Vamos a ver, respondí.

A nuestro paso se abría un sendero tapizado, como si fuera una alfombra sedosa que se extendía hasta la corteza de los árboles.  De cerca era un color   más chillante, resplandeciente. Es musgo, le dije. Nace ahí, entre las juntas, sobre el  adoquín,   por la humedad, dije,  y por supuesto me preguntó qué es la humedad y muchas otras dudas que intenté responder una tras otra lo mejor que pude.

¿Puedo tocarlo?  -si claro, le dije. Entonces mi sobrino acarició con curiosidad  el musgo  y la sensación pareció fascinarle.  Fue una escena muy  conmovedora para mi: verlo descubrir  una parte  nueva de la naturaleza, sin temor, con el corazón y los sentidos abiertos.  ¿Cómo no desear hacer lo mismo? pasé mi mano  cuidadosamente sobre el  suave tapete verde y  me sorprendió el no sentir absolutamente ningún asco, sólo sentí como la belleza se hacía tacto y caricia al roce  con mi piel.     ¿Qué chido verdad? le dije, y luego seguimos caminando, de la mano.

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6 pensamientos en “Musgo verde

  1. Musgo verde… gran título! Me gusta para una canción jaja! A mi tampoco me gustaba esa sensación lamosa, de hecho todavía no me gusta! Tantas preguntas con respuestas difíciles de argumentar jejeje! Y seguimos caminando, de la mano… lo mejor de todo!!

  2. A mí tampoco me gusta, nosotros decimos “me da re pelusa” jejeje.
    La naturaleza siempre es fascinante. Pocas cosas mejores que salir por la noche en medio de una tormenta con rayos y truenos, a oler el penetrante perfume a tierra mojada, entra la vida por los sentidos.

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