De nuevo corriendo

Comencé a escribir este blog motivada por eso tan hermoso que nació a finales del año pasado: la experiencia de correr…  era maravilloso cómo el proceso se fue dando  en paralelo con mi recuperación emocional y con el desarrollo de mi cuerpo, que cada vez se sentía más fuerte, más poderoso. Correr representó una motivación tremenda,  una analogía de mi vida:  cómo iba  viviendo  mi presente y visualizando mi futuro… un paso a la vez, poco a poco… a través del esfuerzo que al final  brinda grandes satisfacciones…

Todo iba bien hasta que  hace un par de meses una serie de circunstancias fueron alejándome de la pista…   me lastimé  primero un tobillo, luego la planta del pie, después me enferme,  me deprimí,  tuve un montón de cosas por hacer… y… no es coincidencia:  en la medida en que dejé de correr  mi estado de ánimo fue  paralelamente decayendo…

Finalmente ayer, después de un mes, regresé al campo atlético.  El día había sido de un caluroso  fuera de lo normal para estas fechas, la pequeña lluvia de la tarde solamente provocó más humedad e incomodidad. Estuve a punto de quedarme en casa quejándome del calor pero sentí que entre todas las escusas que podía darme para no hacer nada,  una parte de mi cuerpo gritaba por salir  y sacar todo: el calor,  el sudor, las emociones contenidas…  Y es que quienes han hecho pausas como estas sabrán bien que no es fácil retomar el hábito, el ritmo, la disciplina de una actividad física…

En fin… llegué a la pista y saludé a quienes normalmente se encuentran ahí.  No faltaron las sonrisas cálidas y   el “dónde has estado”.  Afortunadamente el cielo seguía nublado y el aire comenzaba a refrescar, como queriendo de nuevo llover…

Comencé a trotar, muy lentamente y para la tercera vuelta estaba ya cansada ¡¡¡¡qué!!!!!!   ¡¡¡pero fue sólo un mes!!! ¿acaso tengo que iniciar de cero?  supongo que no era sólo la falta de entrenamiento sino también la debilidad que provoca el calor y la humedad.  Nunca había corrido en esas temperaturas, porque en realidad tengo poco tiempo haciéndolo  y cuando inicié era otoño…  La verdad estuve a punto de  parar  y busqué varias razones para justificarme, sin embargo mi cuerpo comenzaba  a tomar el ritmo y cuando eso sucede éste adquiere una voluntad propia que mi mente suele respetar…  respiré con profunda consciencia  y seguí.

Llegó el habitual malestar en el tobillo, mismo que desapareció en la quinta vuelta;  el cosquilleo en las piernas, por la circulación, y ese casi  esquisto  dolor arriba de  la cadera que me recuerda partes de mi cuerpo en las que normalmente no pongo atención.

Sucede así  normalmente:  al principio siento un agotamiento y el impulso por detenerme, luego el cansancio desaparece y llega esa sensación placentera,  donde el palpitar, el viento en mi piel, el aroma  a pino  bajo  en ese escenario de cerros,  árboles y nubes… me hacen sentir  más viva… Al final el mareo habitual y luego la serenidad…  mental, y física…

Corrí sólo 5 kilómetros pero me fui satisfecha de al menos no haberme detenido al primer impulso… Contenta de haberlo hecho como me gusta: sin prisas, con el resto de la tarde por delante para tomarme el tiempo que quiera corriendo, a mi paso, con la música que  mueve mi ritmo  en  sintonía. Llegué a casa, tomé un baño y ya no  sufrir el calor  en toda la noche.

Y de nuevo  comienzo a organizar mis actividades de modo que pueda otra vez  regalarme ese precioso momento, de mi para mi… en el que por un instante todo tiene sentido, everything makes sense.

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4 pensamientos en “De nuevo corriendo

  1. Correr, sana manera de sincronizar el ritmo de tu vida con tu alma, podría ser una alegoría sobre que tu mente va más rápida que tu cuerpo, y necesitas correr para alcanzarla.

    De manera menos abstracta, mucha gente corre hoy en día, y creo que si lo tomas tanto por el lado físico como por el mental, viene a significar lo mismo. Por el físico, necesitamos quemar las calorías sobrantes, una manera de adecuar la energía que nuestro cuerpo realmente consume con la que recibe. Por el espiritual, está comprobado que en los momentos de ejercicio físico la mente trabaja de manera más libre, sin estrés, sin presiones, y por tanto hay mayor probabilidad de solucionar problemas que debido al ritmo de nuestras vidas en su rutina, no es posible meditarlas adecuadamente.

    Haces muy bien, no lo dejes. Yo empecé, y como a ti, por circunstancias, lo dejé y ahora me cuesta lo impensable retomarlo…

    • Hola Nacho!! Ojalá puedas retomarlo… es cierto lo que dices, sabes? cuando corro me siento además muy inspirada para escribir… es por muchos aspectos, algo muy especial… gracias Nacho, me encantan tus comentarios.

  2. Me gusto tu tema, tu narración, me acorde de mi Madre, ella disfrutaba correr, yo quiero empezar, pero siempre hay una excusa para no arrancar, espero hacerlo a partir de mañana.

    • Hola Ernesto. Muchas gracias por visitarme y escribir. No sabía que tu mami corría!!! la próxima vez que yo corra pensaré en ella. Y a ti te deseo un maravilloso comienzo, se que a pesar de la dificultad inicial lo disfrutarás mucho!!

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